Guardianas de la Vida

En las profundidades de la región amazónica ecuatoriana, donde la exuberante selva y la rica tradición indígena se entrelazan en una danza constante, surge una voz que proclama la importancia de mantener viva la cultura ancestral. Serafina Cerda, una maestra ceramista de la provincia de Napo, ha dedicado casi tres décadas a preservar el arte tradicional de la cerámica y empoderar a las mujeres indígenas, transmitiendo no solo la técnica aprendida de su madre, sino también la esencia misma de la identidad amazónica.

Con una pasión incansable y una profunda conexión con su tierra natal, Serafina Cerda se ha convertido en una figura destacada en la misión de rescatar y revitalizar la cultura ancestral amazónica. Su enfoque radica en la participación activa de las nuevas generaciones, especialmente los jóvenes, en la valoración, el aprendizaje y la exhibición de las tradiciones culturales.

«Una cultura vive cuando nuestra gente, las y los jóvenes se encargan de valorarla, aprenderla y mostrarla», declara Serafina. Esta frase resume su filosofía arraigada en la creencia de que el patrimonio cultural no es estático, sino una entidad que evoluciona con cada generación que lo abraza y lo interpreta. Su labor se manifiesta en la cerámica, donde las manos de las nuevas generaciones moldean el barro, infundiendo en cada pieza el conocimiento y el corazón necesarios para convertirla en una obra maestra de identidad amazónica.

El compromiso de Serafina trasciende más allá de las comunidades locales. Junto con sus hijas, ha establecido «Napu Manka Warmi» – «La mujer que realiza la olla de barro» en kichwa – un emprendimiento familiar que impulsa su misión de preservar la cultura a través de la cerámica. Este proyecto no solo se enfoca en la producción artesanal, sino también en la educación y el empoderamiento de las mujeres, quienes son fundamentales en la transmisión de la herencia cultural.

El esfuerzo de Serafina no ha pasado desapercibido. Su proyecto «Napu Manka Warmi» recibió el reconocimiento y el apoyo de los fondos concursables de la Línea de Fomento de la memoria social y el patrimonio cultural del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural del Ecuador. Esto no solo valida la importancia de su trabajo, sino que también destaca la relevancia de involucrar a las nuevas generaciones en la preservación y promoción de la cultura.

El legado de Serafina Cerda no solo reside en las obras de cerámica que se moldean bajo sus manos expertas, sino en la pasión y el conocimiento que transmite a las jóvenes mentes que buscan descubrir sus raíces y su identidad. En colaboración con la Fundación Shunku Manda y su estrategia de comunicación «Somos Guardianas de la Amazonia», Serafina y sus hijas buscan forjar un puente entre los mundos indígena y occidental, donde el respeto y la valoración mutua son fundamentales.

En última instancia, el legado de Serafina Cerda trasciende el ámbito geográfico y cultural. Su mensaje resuena en cualquier rincón del mundo donde las tradiciones ancestrales enfrentan desafíos de cambio y evolución. Su historia nos recuerda que una cultura verdaderamente vive cuando las generaciones más jóvenes se comprometen con amor y conocimiento, asegurando que las raíces del pasado sigan nutriendo el crecimiento del futuro.

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